Qué te damos, qué esperamos de ti y quién responde por qué
Estos términos rigen el uso de Binna. Están escritos en español llano a propósito: un contrato que nadie entiende no protege a nadie. Si algo aquí no te cuadra, es mejor discutirlo antes de firmar el piloto.
Última actualización: 29 de agosto de 2026.
1. Quién presta el servicio
Binna es un servicio operado por {{PENDIENTE: razón social del prestador}}, con domicilio en {{PENDIENTE: domicilio fiscal}}. En estos términos, “nosotros” es esa empresa y “tú” es la persona moral que contrata el servicio, junto con las personas de su equipo que lo usan.
Usar Binna —entrar a la aplicación o mandar documentos a los buzones que te damos— significa que aceptas estos términos.
2. Qué es Binna
Una capa de decisión que corre a un lado de tu ERP. Recibe documentos por correo en buzones dedicados a tu organización, los lee —CFDI 4.0 en XML o facturas extranjeras en PDF—, los concilia contra tus órdenes de compra y contra las reglas que tú configuraste, valida comprobantes contra los catálogos y el servicio público del SAT, arma expedientes de comercio exterior, y redacta borradores de correo para perseguir entregas y pagos.
Cada resultado llega como una recomendación con su evidencia, y espera tu aprobación.
3. Binna recomienda, tú decides
Esta es la regla de la que cuelga todo lo demás. Binna analiza y propone; una persona de tu equipo aprueba o rechaza. La decisión —y la responsabilidad por ella— es tuya. Es la razón por la que cada recomendación llega con la evidencia que la sostiene y por la que rechazar exige escribir un motivo: para que puedas revisarla de verdad y no solo darle clic.
No es asesoría fiscal, legal ni aduanera
Binna aplica reglas y cita catálogos oficiales, pero no sustituye a tu contador, a tu abogado ni a tu agente aduanal. Una clasificación arancelaria propuesta por Binna es un punto de partida para que la valide un experto humano — la pantalla misma lo dice y devuelve siempre varias candidatas con su argumento en contra, nunca una sola respuesta.
No es el sistema de registro
Tu ERP y tu sistema de comercio exterior siguen siendo la fuente oficial. Binna es la capa que analiza y recomienda encima de ellos. No declaramos ante ninguna autoridad, no timbramos, no presentamos pedimentos.
No ejecuta ni firma sola
Ningún correo sale, ninguna orden se mueve y ningún pago se autoriza sin que una persona de tu equipo lo apruebe. Es la arquitectura del producto y también es la promesa contractual.
4. La inteligencia artificial se puede equivocar
Buena parte de Binna es determinista: lo que se puede resolver con una regla se resuelve con una regla, sin llamar a ningún modelo. Pero donde hay ambigüedad real —leer una factura extranjera en PDF, entender la respuesta de un proveedor, proponer una fracción arancelaria— interviene un modelo de lenguaje, y un modelo de lenguaje puede leer mal un número o proponer algo incorrecto.
Por eso nada de lo que produce se aplica solo. Revisa contra el documento original lo que vayas a aprobar, sobre todo cuando haya dinero, plazos legales o una declaración ante una autoridad de por medio.
5. Cuentas y acceso
Se entra con correo y contraseña o con Google. Cuando entras con Google, Binna pide únicamente los permisos email, profile y openid: no lee tu correo, no entra a tu Drive y no manda mensajes desde tu cuenta.
Las cuentas son personales y no se comparten. Cada quien tiene un rol y los módulos que le tocan. Dar de baja a alguien corta su acceso pero no borra su historial: las decisiones que firmó siguen en la bitácora, porque si se borraran no habría manera de auditar nada.
6. Lo que te toca a ti
- Tener derecho a los documentos y datos que cargas o rediriges a Binna, y a que se procesen aquí.
- Dar los avisos de privacidad que te correspondan como responsable frente a tus propios proveedores, clientes y empleados.
- Cuidar las credenciales de tu equipo. Quien entra con tu cuenta actúa como tú.
- Dar de baja en Binna a quien ya no deba tener acceso. La pantalla de equipo existe para eso.
- Revisar lo que apruebas. Aprobar sin leer es una decisión, y es tuya.
Lo que no se vale hacer con Binna
- Intentar ver los datos de otra organización, o buscarle la vuelta a los controles de acceso.
- Usar Binna para mandar correo no solicitado, o para perseguir a alguien con quien no tienes una relación comercial real.
- Cargar contenido ilegal, o datos que no tengas derecho a tratar.
- Revender el servicio o dar acceso a terceros ajenos a tu empresa sin acordarlo con nosotros por escrito.
- Cargas automatizadas contra el servicio que degraden la operación de otros clientes.
7. Tus datos son tuyos
Los documentos, los catálogos y las reglas que cargas a Binna siguen siendo de tu empresa. Nosotros los tratamos para prestarte el servicio y nada más. No los vendemos, no los compartimos con otros clientes y no los usamos para entrenar modelos propios. El detalle completo está en el Aviso de Privacidad.
El software, el modelo de datos y todo lo que hayamos construido nosotros sigue siendo nuestro. Contratar Binna te da derecho a usarlo mientras dure el contrato, no a quedarte con él.
8. Disponibilidad, y lo que no prometemos
Binna es una empresa nueva y el servicio está en evolución: hay funciones que cambian, módulos que se agregan y pantallas que se rehacen. Vamos a avisar de los cambios que te afecten.
No comprometemos un nivel de disponibilidad. Podría haber interrupciones, planeadas o no, incluidas las de los proveedores sobre los que corremos. Si en algún momento acordamos un compromiso de servicio medible, se escribe en el contrato: {{PENDIENTE: compromiso de nivel de servicio, si se acuerda alguno}}. No lo vamos a inventar aquí.
9. Precios y pago
El precio se cobra por volumen de operación —facturas, órdenes o pedimentos procesados— y nunca por usuario, para que sumar gente a tu equipo no te cueste más. Las cifras, la periodicidad y las condiciones de cada plan van en el contrato que firmes con nosotros y no en esta página: {{PENDIENTE: condiciones comerciales, tarifas y política de facturación}}.
El piloto dura 60 días, se paga al 50% de la tarifa —nunca gratis— y arranca acordando por escrito qué tiene que pasar para que valga la pena seguir. Si no pasa, te sales.
10. Terminación y salida
Puedes terminar el servicio conforme a lo pactado en tu contrato. Nosotros podemos suspender el acceso si hay un uso de los prohibidos arriba o una falta de pago, avisándote antes salvo que el riesgo obligue a actuar de inmediato.
Al terminar, te entregamos tus datos en un formato legible por máquina si nos lo pides dentro del plazo que quede acordado. Después se conservan o se eliminan según lo que diga el contrato y la sección 8 del Aviso de Privacidad, donde ese plazo hoy sigue marcado como pendiente.
11. Responsabilidad
Binna produce recomendaciones. Aprobar una recomendación es un acto de tu empresa y sus consecuencias —un pago, una fecha comprometida, una declaración— corren por tu cuenta, igual que si las hubiera propuesto un analista tuyo.
El tope de responsabilidad y las exclusiones aplicables se pactan en el contrato: {{PENDIENTE: límite de responsabilidad y exclusiones}}. Es una decisión que se toma con abogado y no se rellena con la frase de una plantilla.
12. Ley aplicable, cambios y contacto
Estos términos se rigen por las leyes de los Estados Unidos Mexicanos. Para cualquier controversia, las partes se someten a los tribunales de {{PENDIENTE: jurisdicción acordada}}, renunciando a cualquier otro fuero.
Si cambiamos estos términos, la versión vigente es la de esta página con su fecha arriba, y avisamos por correo antes de que apliquen los cambios de fondo. Lo que ya esté pactado en tu contrato manda sobre lo que diga aquí.
Para cualquier duda: manuel@binna.io.
¿Algo aquí no te cuadra? Escribe a manuel@binna.io.